2400 Codebreakers 7
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On August 13th, the team utilized Billy's newly acquired node telemetry
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Hace 17 horas
Esta mañanita, el Presidente del Gobierno, don José Luis Rodríguez Zapatero, ha salido a la palestra para decirnos que nos quejamos de vicio, que tenemos un país que no nos lo merecemos, que él es cojonudo y que si pasa algo malo la culpa es de otro (de Mariano Rajoy, principalmente).
En fin, que España está bastante mejor que Ruanda pero eso no quiere decir que estemos para tirar cohetes. Los problemas de España son numerosos y están ahí. Puede que estos problemas sean difíciles de resolver, pero eso no significa que no existan, como nuestra clase política quiere hacernos creer. El Parkinson es una enfermedad actualmente incurable, pero eso no quiere decir que el que la padece esté sano como una manzana.
Hola, niños y niñas. Como habréis leído en el artículo anterior de mi compañera de piso acudimos al primer fin de semana del Festival de Teatro de Almagro. ¿Qué ha sido de nuestra vida desde entonces? Entre ese fin de semana y el siguiente, en que nos trasladamos a Alicante a una boda (por cierto, desde aquí reiteramos nuestros buenos deseos a Juanma y Eva) previo paso por el solar de mis mayores, por vía paterna (Carchelejo, en la provincia de Jaén), yo me consagré al estudio y la diversión en un curso de esos que organizan las universidades cuando aprietan los calores. La elección recayó en un curso de mi actual universidad, la UNED, celebrado en Alcalá la Real y que llevaba por título: “Magia y religiosidad en la España Moderna” (la España Moderna es la de los Reyes Católicos a Carlos IV, no la de ZP, aclaro).
Alcalá la Real es un municipio de algo más de 20.000 habitantes al sur de la provincia de Jaén, ya lindando con Granada, en la comarca de la Sierra Sur. Su situación estratégica frente a la vecina Granada motivó que Alfonso XI fundara allí una abadía que situó bajo protección real y que marcaría con el transcurso del tiempo la vida de la ciudad. Testimonio de esta época de gloria son la Iglesia Mayor Abacial y el Palacio Abacial, donde, por cierto, tenían lugar los cursos.
El miércoles teníamos tarde libre en el curso, así que aprovecharon para ofrecernos una visita guiada a la Alhambra. Yo he estado varias veces en la Alhambra, la última hace un par de años o tres, pero, por supuesto, me apunté. Hasta que me aburra de ver la Alhambra me queda, al paso que voy, que pasen un par de vidas.
El último fin de semana de junio, Jajaja y yo estuvimos en el Festival de Teatro de la ciudad de Almagro. Vivimos unas jornadas con ese tipo de calificativos que nos gustan a los dos: culturales, gastronómicas, festivas, románticas… Llegamos a Almagro el viernes 29 a la hora de la comida. Encontramos con relativa facilidad la Hospedería Convento de la Asunción, lugar donde nos hospedamos y también comimos. Ambas actividades son recomendables en este establecimiento, que tiene la peculiaridad de los lugares austeros y sencillos pero, al mismo tiempo, distinguidos. A última hora de la tarde nos encontramos con un buen amigo que, además de ser lugareño, es un gran erudito y apasionado del arte. Con él recorrimos las calles de Almagro. Visitamos iglesias, el museo del Teatro, el Corral de Comedias, la casa-palacio de los Fugger... También, como no, “El rincón del monaguillo”, lugar en el que, desde nuestro “tendido”, disfrutamos de una cena “de oreja y vuelta al ruedo”. Como no podía ser de otra manera, fuimos al teatro. Tuvimos la suerte de poder asistir al estreno de la obra de Rojas Zorrilla “Del rey abajo, ninguno”. Bajo la dirección de Laila Ripoll, la Compañía Nacional de Teatro Clásico nos hizo disfrutar durante unas dos horas de un espectáculo en el que se funde música, bailes e historias de palacios y aldeas. Tras el teatro, una copa, en un patio precioso, en una compañía estupenda. Pero no sólo de cultura vive el hombre, al día siguiente tomaba peso la parte gastronómica. El lugar elegido fue uno de los restaurantes más conocidos de la ciudad: El Corregidor, referencia fundamental de la nueva cocina manchega, así como de la tradicional. Está situado en pleno corazón de Almagro, muy próximo a la Plaza Mayor, junto a la Iglesia de San Bartolomé. Para bajar la comida, qué mejor que unirnos al desfile de gigantes y cabezudos venidos de diferentes ciudades españolas. Todo ello amenizado, como no podía ser de otra manera, por la “Banda de Música de Almagro”. Teatro, música, cultura, gastronomía, viaje, amigos, berenjenas…Este es un blog para los que buscan callejones oscuros en las frías noches de febrero para maullar, sencillamente, sin complejos. ¡Ea! ¡Miau!