miércoles 15 de julio de 2009

Ávila Medieval

“¿Ande andáis?”, preguntaba Suntzu en los comentarios del último artículo. Pues yo ya estoy de vuelta, tras cinco días en los cursos de verano de la UNED y un fin de semana de romería en Asturias. Dorami se ha quedado en su tierra, donde, como siempre, siguen pasando cosas de lo más chocante, esta vez involucrando camiones de mudanzas, enanos y violencia. Pero, como decía Michael Ende, esa es otra historia y será contada en otra ocasión (esperemos). Por de pronto hoy nos vamos a centrar en Ávila y sus cursos.

Nos alojamos en el Hostal El Rincón, dentro de la muralla, al lado de la Plaza del Mercado Chico y muy cerca de la Puerta del Mariscal. En pleno centro, vamos, y con una situación bastante buena a la hora de ir al lugar de celebración de los cursos, la Universidad Católica de Ávila. La habitación doble nos salió por 45 euros y estaba bastante bien: limpia, renovada hace poco y de un tamaño aceptable. El problema (siempre hay un problema, que sería de este blog sin nuestros problemas) era el bombín de la cerradura de la puerta de la calle, que no iba demasiado fino. El método para abrir la puerta y no pasar la noche al raso era que yo tirara y empujara rápidamente de la puerta mientras Dorami trasteaba con la llave en la cerradura. La puerta de nuestra habitación tampoco funcionaba bien, aunque en ese caso el peligro era menor: de congelación, se entiende, porque maldita la gracia que nos hubiese hecho dormir tirados en un pasillo.

Bastante cerca del hostal, en la calle de los Comuneros de Castilla encontramos un restaurante, llamado Tres Siglos, donde se comía bastante decentemente de menú: no estamos para dispendios. Como por la noche parece que apetece algo en plan de picoteo, os recomendaré otro sitio, el Restaurante Puerta del Alcazar, que, a pesar de su nombre, está frente a la Puerta de las Carnicerías. Muy ricas las tostas, las papas revolcones (plato típico abulense) y los canutillos de cecina rellenos de foie. También son muy recomendables los helados artesanos. Para tomar una copa nos recomendaron un par de garitos en la Avenida de Portugal: el Delicatessen y el España y Olé. Al primero no fuimos, aunque no tenía mala pinta desde fuera; estuvimos en el España y Olé, un lugar que os encantará si sois aficionados a la decoración taurina y las banderas rojigualdas; a Dorami y a mí nos hizo mucha gracia (tenemos cierta vena de amantes de lo “kitsch”) y nos quedamos allí.

La parte monumental del viaje fue bastante reducida, debido a que estábamos en los cursos a las horas de visita de los monumentos. De todas formas sacamos un rato para ver la Catedral, de estilo gótico inicial. Su exterior engaña, la visita es imprescindible.

En cuanto a los cursos, dejaré que Dorami os hable del suyo, si le apetece. Yo me voy a referir solo al mío, “Imágenes de la Edad Media”, en principio centrado en los tópicos que hay sobre ciertos aspectos de la Edad Media y la interpretación de la investigación histórica sobre ellos. Aquí están algunas cosas que me llamaron la atención:

Mujeres: Frente a las palabras de Santo Tomás, que toma de Aristóteles la idea de que la mujer es un hombre imperfecto, o a la imagen de la mujer medieval que esperaba bordando a que llegara un trovador que le aliviara un poco el tedio, aunque solo fuese con una romanza, tenemos a mujeres como Leonor de Aquitania y María de Molina que jugaron un papel de primer orden en la política de la época. Tampoco podemos olvidar a las mujeres del pueblo llano que trabajaban en los campos, en los talleres, en los mercados, porque así lo exigía la alimentación de sus familias.

Caballeros andantes: Los caballeros andantes sí que existieron. Sobre todo en la Baja Edad Media había cientos de caballeros pululando por Europa socorriendo a viudas y doncellas, defendiendo la fe, tomando parte en justas y torneos y saciando su apetito en pantagruélicos banquetes. Uno de ellos fue Suero de Quiñones, caballero castellano que, a causa de su amor no correspondido por una dama, se colocaba todos los jueves una argolla en torno al cuello. Para liberarse de ella pidió permiso al rey Juan II para organizar un paso honroso. Un paso honroso consistía en un grupo de caballeros que se comprometían a defender un paso obligado de un camino contra todo caballero que quisiese pasar por él. La existencia del paso honroso se publicaba por toda la Europa cristiana y a él acudían decenas de caballeros deseosos de probar su valor y su destreza con las armas.

La guerra: La guerra en la Edad Media era más compleja de lo que solemos pensar, pero se llevaba a cabo de forma diferente a épocas anteriores y posteriores, adaptándose a las limitaciones, fundamentalmente organizativas, que padecían los ejércitos medievales. La forma más habitual de hacer la guerra era mediante expediciones de saqueo, algo poco espectacular pero con menores riesgos que las batallas campales, más beneficios económicos y de gran efectividad a largo plazo. Si se quería conquistar territorio había que pasar al asedio de plazas fuertes: una fortificación era casi imposible de tomar por asalto, la mayor parte de las tomas de plazas se producían porque se rendían por hambre, gracias a traidores o porque la voluntad de resistencia de los defensores estaba muy quebrantada tras largos años de saqueo de sus tierras (como sucedió en Toledo). Las famosas batallas campales, que aparecen en toda película medieval que se precie, eran muy escasas y se evitaban casi siempre que se podía, ya que representaban un gasto de recursos considerables y en muchas ocasiones no servían para nada. Una excepción a esta regla sería las Navas de Tolosa, donde Alfonso VIII sí buscó la confrontación con el ejército almohade.

Medicina: La medicina islámica tiene fama de ser la más avanzada de la época, y de hecho lo era. Lo que es menos conocido es que se basaba fundamentalmente en las medicinas griega y romana. De hecho los cristianos occidentales conocen estas medicinas a través de los musulmanes. Lo que sí parece que es una exageración es la maestría a la hora de practicar la cirugía que se atribuye a los médicos musulmanes. Todos los tratados médicos musulmanes reservaban un capítulo a la cirugía, pero se cree que esto tiene más de tradicional (ya que estaba en las fuentes grecolatinas, como sucedía con la rabia) que de verdadera práctica habitual. De hecho, en uno de los dos tratados íntegros de cirugía que se conocen, después de detallar cada una de las intervenciones que relaciona, el autor dice que él no la ha realizado nunca, ni conoce a nadie que la haya hecho y que ni siquiera ha oído que se llevase a cabo en ninguna parte.

La Alhambra: El estudio de la Alhambra tiene que tener en cuenta que fue modificada tras su conquista por los Reyes Católicos y también su propia evolución en el tiempo. Lugares concebidos como habitaciones familiares por un emir pueden convertirse, con la edificación de otras estancias por parte de un sucesor, en dependencias para el servicio. Una de las teorías más curiosas que nos contaron fue la de que el famoso Patio de los Leones era en su origen una tumba, teoría que su ponente defiende con planos de buen número de edificaciones norteafricanas cuya función es esa y que presentan una estructura muy similar al citado patio y sus edificaciones aledañas.

Ya es bastante por hoy, que os vais a dormir con tanta brasa. Antes de despedirnos solo quería añadir que no creáis que esto de los cursos de verano es todo estudio y nada de diversión. Conocimos a gente muy maja, como Joana, Neva y Silver, con los que nos reímos mucho y lo pasamos muy bien. También nos reencontramos con Sonia, una amiga de Marramiau a la que conocimos en Albarracín, y Sergio, su churri. Besos y abrazos desde Gatos en Carnaval a todos ellos.

lunes 29 de junio de 2009

Tengo poderes

Por fin ha terminado la Copa Confederaciones, ese torneo entre las “mejores” selecciones del que la mayor parte de los españoles nunca habíamos oído hablar hasta este verano. Y ha terminado dentro de la mejor tradición de nuestra selección: Tras pasar con autoridad la fase de liguilla perdimos en un partido en el que dominamos contra un rival presuntamente inferior. Lo mismito que habría pasado en la Eurocopa si el partido contra Italia se hubiera decantado por los transalpinos en la lotería de los penaltis.

El caso es que la noche del viernes al sábado, soñé con el partido por el tercer y cuarto puesto, el España-Sudáfrica. A la mañana siguiente se lo conté a Dorami, así que ella pude dar fe de mis palabras. En mi sueño estábamos Dorami, mi padre y yo viendo el encuentro por la tele. Tras un buen rato de partido, en el que España se mostraba superior, se adelantaron los sudafricanos. Los ataques españoles arreciaron sobre la portería africana pero el gol no llegaba. Finalmente, en una jugada en el área, uno de nuestros delanteros se revolvió entre un grupo de defensas y consiguió la igualada. El acoso español continuaba pero mi padre se cansó del partido y apagó el televisor diciendo que aquello era un rollo. Entonces apareció el general Rojo, el jefe del Estado Mayor Central del Ejército Republicano durante la Guerra Civil. Rojo me dijo que podía irme a Sudáfrica a jugar con la selección. Parece ser que estábamos en guerra. Mi padre, Dorami y yo nos pusimos muy contentos, naturalmente: Resulta bastante más arriesgado para la salud luchar en una guerra que jugar un partido de fútbol, por muy leñeros que sean los defensas del equipo contrario. Dicho y hecho, volé a Sudáfrica para incorporarme a la selección y, cuando llegué allí, Del Bosque me comentó que íbamos ganando 2-1 y que me preparase para saltar al campo. Al poco de entrar en el terreno de juego, uno de nuestros delanteros, creo que Villa o Güiza, protagonizó una jugada personal por la izquierda. Disparó un tiro cruzado que superó al portero pero que parecía destinado a perderse por la línea de fondo a la derecha de la portería. Pero ahí estaba yo, que llegando desde atrás metí el pie y envié el balón al fondo de las mallas. ¡GOL! ¡GOL! ¡¡¡GOOOOOOOL!!! El gol de la tranquilidad había llegado. ¡España ganaba 3-1! ¡Soy la leche, soy una máquina, soy un héroe! ¡Florentino me va a fichar por una cantidad absolutamente obscena de dinero!

Una vez leído el resumen del partido en Marca (no, no lo vi; Dorami y yo volvíamos de Pedraza, donde habíamos estado pasando el fin de semana) podemos establecer que tuve un sueño premonitorio, “ergo” tengo poderes. Veamos las evidencias:

1. Sudáfrica se adelantó en el marcador.
2. España remontó posteriormente con dos goles.
3. Güiza marcó el primer tanto de España disparando entre tres defensas.
4. España consiguió finalmente tres goles.
5. La selección española ganó el partido.

Cierto es que en la realidad España necesitó la prórroga para doblegar a Sudáfrica y que los sudafricanos marcaron un gol más que en mi sueño, pero tendréis que admitir que esto no reduce ni un ápice mis capacidades premonitorias: la culpa fue de Del Bosque, que no confía en mis poderes y no me sacó al campo.

martes 16 de junio de 2009

Siete minutos (que se te hacen ocho o nueve, por lo menos)

Llevo unas semanas de sequía bloguera debido a que he estado liado con los exámenes. El pasado miércoles tuve el último, así que ya estoy de vuelta. Como en Toledo no hay centro de la UNED, hago los exámenes en Madrid y aprovecho para pasar un par de días en casa de mis padres. Precisamente allí vi un día en la tele, en un programa de cine que hay en Libertad Digital Televisión, un avance de los estrenos de este último fin de semana. Entre ellos el crítico destacó uno, "7 minutos", con guión de la controvertida Ministra de Cultura, Ángeles González Sinde. Dado que esa señora ha participado como guionista en películas como "La buena estrella" y "Una palabra tuya" y que, además, no creo que los de Libertad Digital saquen mucho rendimiento de hacerle la pelota, tomé nota de la recomendación. Así que, como a Dorami le apetecía ir este fin de semana al cine, el domingo nos fuimos a verla.

La película comienza con uno de estos eventos para conocer pareja que consisten en que un chico y una chica tienen siete minutos para hablar. Cuando terminan los 7 minutos, cambian de pareja, así hasta que todas las chicas han hablado con todos los chicos y viceversa. Claro que esto no es más que un pretexto para iniciar dos historias sin ninguna conexión entre sí. La primera está protagonizada por una profesora de la UNED, sensible, histérica y emocionalmente inestable y un macarra interpretado por Antonio Garrido, que últimamente está en todas partes, como Dios y la Coca-Cola. La segunda tiene como personajes a dos amigas violinistas, una de ellas casada, que acompañó a su amiga a lo de los 7 minutos, y un entrenador de fútbol con dos hijos. Paralelamente a esta última historia conoceremos al hermano “guey” del entrenador y su pareja. Aquí tenéis el trailer para que le echéis un vistazo:



Dejando a un lado el hecho que me parece chapucero mezclar historias que no tienen la más mínima relación entre sí, estamos ante una película sosa y con un guión tremendamente previsible. Tenemos también unos personajes totalmente planos, un puñado de marionetas, que se mueven y hablan, pero dentro de los cuales no se percibe ni el más mínimo atisbo de vida. Cuando la película terminó, Dorami exclamó: "¡Pero si este guión podría haberlo escrito yo!". Efectivamente, tú y cualquiera que sea capaz de escribir palabras una detrás de otra con una cierta coherencia (dicho sea esto sin ánimo de criticar a mi churri, que escribe muy bien, aunque por aquí se prodigue poco).

Esperemos que la señora González Sindescargas sea mejor como ministra de lo que ha demostrado ser como guionista con este bodriete. Espero, también, que tenga unas ideas algo menos rancias de las que se destilan de esta película, que podrían sintetizarse como sigue:

1. "Las tías que van al psicólogo lo que necesitan no es ni tratamiento profesional ni ostias, sino una polla bien gorda y venosa".

2. "A los maricones lo único que les hace falta es una tía con las tetas bien puestas que les quite toda la mariconez y toda la tontería".

3. "Los tíos que valen para algo son a los que les gusta el fútbol y se duermen en los conciertos de música clásica. Los otros son gilipollas, infieles o maricones" (en este último caso todavía hay esperanza para ellos, como se vio en el punto 2).

4. "Las sudacas son unas zorras que vienen a quitarnos a nuestros hombres".

En una palabra: lamentable. He visto películas porno con mensajes más progresistas.


P.D.: Jueves y viernes de esta semana Diego, uno de mis compañeros del Grupo de Teatro presenta en nuestra Escuela la última obra que ha dirigido. Se trata de Macbeth, de un escritor inglés, un tal Chéspir, que está dando mucho de que hablar últimamente. Pero mejor os dejo con Diego y que él os cuente:

Macbeth Versión 5.
Macbeth y Lady Macbeth, los de siempre, los de Shakespeare.

La ambición sin límite como precipicio por el que despeñarse. Remordimientos ante crímenes y traiciones que se manifiestan con visiones, insomnio y sonambulismo. Un trono usurpado, un rey que recibe calladas maldiciones y el susurro de la lisonja en lugar de obediencia, respeto y amigos. Actos monstruosos engendran males monstruosos, cuanto más grande la persona que los comete, más grandes los males que provoca. Si la monstruosidad viene de un rey... todo el reino acabará pagando.

Y queremos que lo veas. Escocia se batirá en tormentas y duelos de titanes el 18 y 19 de Junio de 2009, en el salón de actos de la facultad de Industriales de la UPM (C/ José Gutiérrez Abascal 2, junto al metro Gregorio Marañón) a las 20h.

Dirección: Diego Abánades.
Intérpretes: Daniel de Miguel, Ivana Chavarino, Juan Salvador López, Francisco Martín, Lidia Mata.

Te esperamos.

P.P.D.: Hablando del Grupo de Teatro, Vladi ha vuelto con los vídeos de Canal Friki, del que ya hablé aquí en otra ocasión:


Canal Friki.2x02: Blogger
Cargado por shadowgrifter. - Videos de arte y animación.

¡Maldita sea! Si hace cinco o seis años hubiera sabido lo que se podía conseguir con un blog…

viernes 22 de mayo de 2009

Cursos de verano y cursos de entretiempo

El año pasado Dorami y yo estuvimos en los cursos de verano de la UNED, en Plasencia. Ella hizo un curso sobre psicología y cine y yo otro sobre el ejército español en la Edad Moderna. La experiencia fue muy positiva: además de escuchar de primera mano a especialistas sobre estos temas, visitamos una ciudad preciosa en la que nunca habíamos estado y conocimos a un grupo de gente muy majo con los que lo pasamos estupendamente. Así que este año hemos decidido repetir, aunque esta vez nos trasladaremos a Ávila. Dorami se ha apuntado a un curso llamado “Ética española actual” y yo a "Imágenes de la Edad Media".

El miércoles, cuando me confirmaron desde la secretaría de los cursos que nuestra matrícula estaba admitida, aproveché para ir a hablar con mi señorito sobre las vacaciones. Cuando le comenté lo de los cursos, me dijo: “Vaya cursos más raros hacéis”. ¿¿¿??? Para cursos raros los que se imparten en la Junta: “Pensamiento eficaz”, “Fundamentos de gestión de servicios con ITIL”, “Procedimiento administrativo”… ¿Quién en su sano juicio se apuntaría a un curso de esos si no fuese por los puntos?

Ese mismo día coincidió que Dorami tenía que recoger los resultados de unos análisis de sangre. Como el laboratorio está al lado de donde suelo ir a desayunar, me ofrecí, naturalmente, para ir a recogérselos. Pero luego empecé a darle vueltas a la cabeza y me dio por pensar que no me los iban a entregar. Al fin y al cabo no podía acreditar de ninguna forma mi relación con ella, ni siquiera llevaba una autorización firmada. Y lo que me tenían que dar era un análisis, datos de carácter personal, vamos; de salud, que según la Ley de Protección de Datos son los más protegidos de todos.

Pues bien, yo llegué al laboratorio, que está situado en un piso, pasé sin llamar (según rezaba un cartel colgado en la puerta) y empecé a deambular por allí porque no había ni información ni recepción ni nada que se le pareciera. Pasé por unas cuantas habitaciones donde gente con batas blancas se afanaba junto a cachivaches de extravagante aspecto hasta que, al cabo de un rato, una chica me saludó y me preguntó que quería. Le pedí los análisis, ella me preguntó los apellidos y yo se los di (los de Dorami, claro). Se puso a rebuscar en dos cartapacios que tenían en una de las habitaciones del principio y ¡voila! “¿Dorami?”, preguntó ella, para confirmar el nombre. “Sí” (que mira que tengo yo pinta de Dorami, no sé si se pensaría que soy la mujer barbuda). Total, que salí de allí con los análisis bajo el brazo y el convencimiento de que la incomprensión de mis auditados cuando les hablo de protección de datos es de lo más normal, porque la mayor parte del Mundo mundial se pasa la Ley Orgánica de Protección de Datos por el forro.

Pero bueno, a lo que íbamos, lo de los cursos. El caso es que en mis paseos por el laboratorio di con el diploma de un curso cuyo tema no tuve más remedio que compartir con mi señorito y mis compañeros. Se trataba de unas “Jornadas científicas de fin de semana” y el tema de las mismas era, ni más ni menos, que la “Coprología”. Ignoro casi todo lo relativo a esa materia pero puedo afirmar sin dudar un momento que es un curso mucho más raro que mis cursos de la UNED, más incluso que los de la Junta. Ese sí que es, para que vamos a engañarnos, un auténtico curso de mierda.

lunes 18 de mayo de 2009

La ventana indiscreta

Esto de tener una vecina cotilla es un chollo. La semana pasada iniciaron las obras de la acera de enfrente de nuestra casa. Claro, como no se dignan a avisar, pues yo tenía el coche allí aparcado, impidiendo que las obras pudieran avanzar. Cuando llegué del trabajo al medio día tenía mi cochecito acorralado entre cintas y vallas por doquier. Pero, eso sí, estaba a buen recaudo porque tenemos a una vecina que es como James Stewart en su indiscreta ventana vigilando nuestros coches, nuestras compras, nuestras compañías, nuestras entradas y salidas…


La tía me estaba esperando, porque sabe a que hora llego, y me dice que ya había hablado ella con los obreros para que tuvieran cuidado con el coche. Es más, ya tenía pensado ella un sitio donde poder aparcarlo. Bueno, hasta ahí todo bien. El problema es que el tributo a pagar por la “vigilancia” es muy alto. Efectivamente, le faltaba algún pequeño detalle sobre nuestra vida. Como si fuera una periodista del corazón, lo fue hilando todo perfectamente; además, yo, inocente de mí, poco a poco fui cayendo en su telaraña: ¿Y vosotros en qué trabajáis? ¿Y de dónde sois?... (hasta aquí todo bien) Pero de repente suelta el anzuelo (y yo pico, claro está): “¿Y tu esposo a qué hora llega?” Y digo: “no, si no es mi esposo, es mi novio”. “¿¡Estáis viviendo juntos sin estar casados!?” “Pues sí” –dije yo cada vez más apocada- En fin, en este punto ya estaba la suerte echada: empezó con toda una retahíla: “que si la juventud de hoy en día, que si no hay compromiso, que qué es eso de vivir en pecado sin la bendición de Dios…” Todavía estoy conmocionada, eso sí, a partir de ahora tenemos que cuidarnos bien de dónde dejamos el coche, pues no creo que nos lo cuide más… Bueno, a no ser que le cuente que el otro día cuando estuvimos en Úbeda casi nos casan. Venga, os lo voy a contar: el caso es que nos encontramos con una boda por el juzgado. Y yo, que soy muy cotilla, convencí a mi chati para meternos dentro y ver a los novios, los vestiditos de los invitados, las horteras de las amigas solteras de la novia… El caso es que nos quedamos tan obnubilados con los trapitos del personal que sin que nos diéramos cuenta fueron saliendo todos los invitados, exceptuando los novios y nosotros. Decidimos salir rápidamente, pero en cuestión de segundos nos vimos atrapados entre los novios (por delante) y el conserje del edificio (por detrás y ansioso por cerrar). El caso es que no nos quedó más remedio que salir justo detrás de los novios. Estoy convencida de que mucha gente pensó que era una boda doble, porque mi chati y yo íbamos de guapos… Habida cuenta de lo sucedido, estoy por decirle a nuestra vecina que estamos “prácticamente” casados. Todo sea por recuperar su confianza y, lo que es más importante, su vigilancia.

lunes 27 de abril de 2009

La chica de ayer

La noche del domingo Dorami y yo estuvimos viendo el primer capítulo de la nueva serie de Antena 3, “La chica de ayer”. Se trata de una adaptación de la serie de la BBC “Life on Mars” que ya en su día fue emitida por esa misma cadena. El protagonista de “Life on mars” es un inspector de policía de nuestros días que, al parecer, como consecuencia de un atropello, es transportado en el tiempo a una vida en la que es también miembro de la Policía pero en 1973. El nombre de la serie viene de la canción de David Bowie, que sonaba en el CD del coche del policía antes del accidente y que luego sigue sonando en el radiocasete de un coche junto al que se despierta, ya en 1973. También alude al sentimiento de irrealidad que embarga al policía acostumbrado a los métodos científicos y al trabajo con la legislación más garantista de la actualidad, frente a los policías de los setenta, machistas, xenófobos… bestias, en una palabra. El guión juega con la incertidumbre entre si lo que sucede es que el protagonista está soñándolo todo mientras está en coma debido al accidente, si es que realmente ha vivido siempre en 1973 pero un golpe lo ha dejado medio tonto o la posibilidad de que todo sea cierto y que haya retrocedido en el tiempo.

En cuanto a la serie de Antena 3, el capítulo que pudimos ver ayer era prácticamente un calco del primer episodio de la británica, con la variación de que está ambientada en la España de 1977, poco después de morir Franco pero antes de la aprobación de la Constitución. En eso sale ganando la serie española, siempre resulta más cercano y simpático una serie ambientada en nuestro pasado que en el de los ingleses. Otro aspecto en el que también resulta vencedora frente a la británica es los actores: Ernesto Alterio “está bastante más bueno que el inglés, que era demasiado flaco” (Dorami dixit). En lo que a la actriz protagonista respecta, Manuela Velasco es también más atractiva que su contrapartida, Liz White. Ventajas de ser encrucijada de naciones, crisol de pueblos y patio de juegos de todo bárbaro con ansias de conquista, frente al aislamiento y la endogamia isleña.

En fin, una serie que combina nostalgia con tramas policíacas (algo así como una mezcla de “Cuéntame” con “El comisario”) y una cierta dosis de “esto puede que no sea lo que tú piensas que es… o todo lo contrario”. Un cóctel que podría funcionar. Esperemos, ya que dicen que los guiones de la versión española son originales, que han tomado la idea pero la han adaptado, que doten de algo más de contenido al componente policial de la serie, que en la inglesa era bastante flojito. Dorami y yo dejamos de ver la serie original por ese motivo; después de tres episodios que solo nos ofrecían pantalones de campana, unas intrigas bastante insustanciales y un protagonista al que se le va la olla, se nos hizo un poco pesada.

Aquí tenéis un adelanto de la serie por si os apetece echarle un vistazo:

miércoles 22 de abril de 2009

Mis “mostruos” favoritos (II): Carlos Jesús

Una vieja maldición china dice: “Ojalá vivas en tiempos interesantes”. Dado que mi vida está siendo desde que volvimos de Asturias de lo más tranquila y previsible, creo que debo sentirme afortunado. Pero como seguramente no os apetecerá leer un artículo sobre mi rutina diaria voy a retomar una serie que tenía un poco abandonada, Mis “mostruos” favoritos, y os voy a hablar de alguien que sí ha tenido una vida interesante: Carlos Jesús.

El verdadero nombre de Carlos Jesús es Carlos Cabello Rey. Nacido en Sevilla el 24 de enero de 1945, fue mellizo y sietemesino, circunstancia que considera una “gran virtud”. Se casó y separó muy joven, lo que le empujó a refugiarse en el estudio de la Biblia, buscando consuelo a la depresión que le produjo su separación. Emigrado a Cataluña, trabajó como fontanero y electricista tanto a domicilio como en varias empresas del área metropolitana de Barcelona. Trabajando en la factoría de SEAT en Martorell tuvo su primera experiencia extrasensorial; recibió una fuerte descarga eléctrica y, mientras permanecía desvanecido, escuchó una voz que le decía: “Vuelve, que aún no es tu hora”.

Poco después recibió otra descarga eléctrica, esta vez en la fábrica de Pegaso, en Mataró. Como consecuencia de ella, Carlos Jesús se vio salir de su cuerpo y elevarse, entró en un túnel donde había un punto blanco y allí vio a sus familiares fallecidos, a los que saludó. Una figura blanca de luz surgió de una puerta y le dijo: “Tienes que volver al cuerpo, ya que tienes que cumplir una gran misión en la tierra”. Al volver en sí de esta experiencia fue atropellado por una carretilla que le aplastó contra una pared, pero este nuevo accidente, como los anteriores, no le dejó ninguna secuela. Justamente un mes después, un Jueves Santo, recibió la visita de Jesucristo en el número 13 de la calle de Provenza, delante de una churrería. Cristo, bajo la forma de una figura blanca de más de dos metros de altura, se descolgó desde una claraboya de yeso y le comunicó su misión: Debería realizar curaciones por fe en la Tierra hasta que llegase el Fin del Mundo.

Para realizar su misión, primero tuvo que sacar del Triángulo de las Bermudas el espíritu de una mujer y dos hombres extraterrestres. Partiendo desde el Tíbet en una nave espacial viajó con ellos por los 180.000 millones de galaxias habitadas. Durante cuatro años el espíritu de la mujer, que se llamaba Crislán, le dio cursos intensivos de curaciones por fe. Además le llenaron el cuerpo de aparatitos, entre ellos una placa que puede lanzar descargas de más de 800.000 voltios. Como colofón a su viaje visitó el Sol, donde viven los 24 ancianos que, junto con el Padre Eterno, están a cargo de todo el Universo. Allí pudo hablar, entre otros, con Cristo, que le dijo que la Iglesia se había vuelto perversa y había inventado la confesión para conocer los secretos del pueblo. Además, desde su nave especial, le mostró las orgías con niños que se realizan en el Vaticano.

Al volver a la Tierra, Carlos Jesús se dedicó a realizar curaciones por fe como le había sido encomendado. Cura derrames internos, infartos, embolias, SIDA, flatulencias, endereza a los jorobados, resucita a los muertos, apacigua a los espíritus de los muertos, ayuda a encontrar trabajo a los parados y elimina los virus de las máquinas “ibe-eme-eme”. Para realizar estas curaciones suele transfigurarse en Micael, que se aparece con el rostro de Jesús, María, Jacob o Crístofer (el encargado del mantenimiento de las naves espaciales), que es el hijo de la extraterrestre que le enseñó y el propio Carlos Jesús.



Carlos Jesús dice que el comienzo del Fin fue la Guerra de los Seis Días, en 1980, pero que el Fin del Mundo no será hasta después de 2003, cuando los israelíes asalten Jerusalén (o Belén, no lo tiene muy claro, se ve que cuando le contaron esto estaba mirándole las tetas a Crislán y no se enteró bien). Entonces un gran asteroide pasará tan cerca de la Tierra que cambiará su eje de rotación y se producirán tres días de oscuridad. Durante ese periodo trece millones de naves dirigidas por Arntachán recogerán a los 10.144.000 elegidos que tengan la señal del Padre y del Hijo impuesta por Carlos Jesús. Estos elegidos serán llevados al planeta Raticulí, donde serán transfigurados a seres jóvenes e inmortales de unos 2,20 m de altura y sin ano (ya que todo lo que comen esos cuerpos lo asimilan). Allí gozarán de una existencia idílica comiendo pastillas y hortalizas puras y gozando de las relaciones sexuales.



Mientras tanto la Tierra será destruida en menos de un año por guerras bacteriológicas. Los mares se secarán y, además, debido a una serie de terremotos, cinco bombas termonucleares que hay bajo el Mar de los Sargazos explotarán. El mundo se deshará y se volverá puro y, entonces, los que se salvaron bajarán de Raticulí a repoblar la nueva Tierra.

Para saber más podéis visitar esta página, donde aparece una entrevista hecha a este personaje, o esta otra, con algunas de sus mejores frases y de sus más sabias enseñanzas.


Así que ya sabéis, niños. Corred a que Carlos Jesús os imponga su señal antes de que sea demasiado tarde, os pille el Fin del Mundo por banda y no podáis gozar de una maravillosa vida eterna sin ano. No digáis que no os he advertido.