viernes, 14 de diciembre de 2007

De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente

Hace unos días fue el llamado puente de la Constitución. ¿Dónde fuisteis Dorami y tú?, nos preguntaréis, pensando que nuestro espíritu viajero nos habrá empujado a paradisíacas playas o legendarias ruinas. Pues ni lo uno ni lo otro (bueno, más de lo segundo sí, como veréis). Este puente, dijimos, nos quedamos en casa. Ya está bien de gastar pasta, que la vida está muy “achuchá”.

Eso nos propusimos. El jueves, al menos, lo cumplimos. Comidita en casa, fabada preparada por Dorami, que por cierto le salió riquísima, con visita de Raquel e Iván. El viernes ya rompimos un tanto nuestros propósitos. Bajamos a Madrid a hacer algunas compras y nos encontramos con un maremágnum de gente. Al final tuvimos suerte y no necesitamos esperar demasiada cola en ningún sitio.

El sábado, por lo de no vamos a pasarnos el día encerrados en casa, sí que salimos de viaje. Cortito, a Segóbriga, en la provincia de Cuenca cerca de Tarancón. Segóbriga era una antigua ciudad romana cuyos restos excavados forman ahora parte de la red de parques arqueológicos de Castilla-La Mancha. Hay un centro de recepción de visitantes, donde te explican un poco como era la ciudad y las piedras. Entre estas destacan, por lo bien conservadas, el anfiteatro, con una capacidad para unos 5.000 espectadores, y el teatro, bastante más pequeño, y es que a los romanos eso del Teatro… ¡puf! Lo que más les gustaba eran, al parecer, las farsas y algunos espectáculos seudopornográficos. Vamos, que se nota que somos descendientes suyos. A los romanos probablemente les hubiera encantado el Tomate. Volviendo al tema: en resumen, que Segóbriga es un sitio curioso. ¡Ah! Y en el cercano pueblo de Saelices hay un restaurante (que nos recomendó nuestra amiga Yasmina), las Termas de Segóbriga, donde se come de vicio. Recomiendo especialmente la caldereta de cordero.

Por la tarde aprovechamos para ir a Uclés. El monumento más destacado de este pueblo es el monasterio de la Orden de Santiago, un grandioso edificio que se te aparece de pronto al coronar una loma. Si pasáis cerca no dejéis de acercaros, aunque sea para verlo desde fuera.

A nuestra vuelta a Toledo estuvimos cenando y tomando una copa con Antares y Lady H, que se acercaron viernes y sábado a nuestra ciudad. Supongo que un reportaje sobre su visita estará al caer en Viaje a las Pléyades, su blog.

El domingo (ya se termina el puente, ¡oh, que pena!) fuimos a casa de mis progenitores, a que Dorami probara las migas de mi padre. Luego, por la tarde, estuvimos en el cine, viendo El orfanato. Como esta película no es ninguna novedad no me voy a extender demasiado con ella. Solo decir que es entretenidilla pero no demasiado original. A mí me pareció una mezcla de Los otros y Poltergeist.

Así que ese fue nuestro puente. Pensábamos que tendríamos unos días tranquilos y al final casi no paramos en casa.

4 comentarios:

Antares dijo...

¡Todavía no he puesto un "pos" relativo a ese grandioso viaje a vuestra imperial ciudad, pardiez!.
Fué un viaje muy bonito y nos gustó mucho Toledo, la tarta de mazapán y gozar de vuestra entrañable compañía.
¡VIVAN DORAMI Y JAJAJA!,
¡VIVA DORAEMON Y NOBITA!.

Carlos García dijo...

Caramba... os envidio a Dorami y a ti. De forma sana, se entiende.

Por culpa de mi dichoso trabajo, cuando llega un fin de semana, puente o similar, lo que menos me apetece es salir de casa.

La de cosas que me estoy perdiendo. Menos mal que con vuestro blog me hago algún viajecito que otro...

Seguid así, que si no estoy perdido... je, je.

Saludos.

Meteorismo galáctico dijo...

Pues yo os insto a llevar una vida más sobria y hogareña. Ya está bien de andar derrochando gasolina por ahí ¡con el precio que tiene y con la de CO2 que se genera al quemarla!

¡”Esijo” que estas Navidades las paséis tranquilitos, en familia!

Jajaja dijo...

Meteorismo,

Nuestra Navidad será totalmente entrañable y hogareña. El problema es que nuestras respectivas familias viven bastante lejos de nuestro domicilio (sobre todo la de Dorami) con lo que tendremos que unirnos a las mareas de "vhículos" que vuelven a casa por Navidad, con el consiguiente consumo de combustible y generación de CO2.