miércoles, 2 de diciembre de 2009

Tirar la piedra y esconder la mano…

El pasado martes, el tinerfeño Diego Pastrana fue detenido y acusado de un delito de maltrato y otro de abuso sexual contra la hija de tres años de su novia. Dos días después, la niña moría en el hospital como consecuencia de las palizas recibidas. Los medios de comunicación informaron con todo lujo de detalles de los traumatismos por golpes que presentaba la pobre niña, de las quemaduras con cigarrillos, de las vejaciones a que se había visto sometida…

El sábado Diego Pastrana es puesto en libertad sin cargos. ¿Qué ha sucedido en esos cuatro días?

Pues lo normal en estos casos. La niña fue sometida a un nuevo análisis y el forense concluyó que las supuestas quemaduras no eran tales, sino que es probable que se debieran a una reacción alérgica, y que no existían lesiones a nivel genital ni anal que permitieran sospechar la existencia de agresión sexual. La muerte de la niña fue debida a un edema producido por una caída accidental de un columpio, una semana antes.

Mientras Diego permanecía en prisión acusado de violar y asesinar a su hijastra, una niña con la que convivía y a la que es posible que quisiese, era linchado a conciencia por los medios de comunicación, que no se recataban a la calificarlo de asesino en las portadas:


Diego ha salido en libertad, pero su calvario no ha terminado. Algunos de sus vecinos siguen considerándolo un asesino y un violador: “Cuando lo han dicho en la tele, por algo sería. Ya se sabe que la Justicia es un cachondeo”.

Mientras tanto, algunos medios de comunicación actúan siguiendo las sabias directrices de los Siniestro Total: “Tirar la piedra y esconder la mano, no lo hacemos nunca si no está justificado”. Los de Antena 3, en su telediario de mediodía, lanzaban una surrealista encuesta acerca de si había que reforzar la presunción de inocencia. ¡No! No hace falta reforzar la presunción de inocencia, lo que hace falta es respetarla. La Justicia, al menos en este caso, ha funcionado. Los que han fallado han sido las televisiones, los periódicos, las radios… que han crucificado a conciencia a un hombre inocente.

Y este no es un caso aislado. En el reciente juicio por el asesinato del alcalde de Fago, los medios no se han recatado a la hora de asegurar que el acusado miente, que incurre en contradicciones… ¿Qué sucedería en el caso en que Santiago Mainar fuese declarado inocente? Sacaríamos en conclusión que la Justicia no nos protege y ha dejado libre a un asesino sin escrúpulos, cuando, quizá, Mainar no sea un criminal, sino únicamente un gilipollas con delirios de grandeza. Y los delincuentes no estén en el banquillo sino al otro lado de las cámaras, destrozando vidas por unas décimas en las audiencias.

P.D.: A ver si en esta semana, antes de que nos vayamos a Sevilla el sábado, cuelgo también la crítica del Baile de la Victoria. De momento, os puedo adelantar que me pareció regularcilla.

4 comentarios:

Juan dijo...

Somos un país en el que nuestro principal motor de subsistencia social es la envidia y las miserias de los demás, simplemente para ocultar las propias. Sinceramente, la presunción no vale de nada, en el momento que te colocan en la palestra, llueven sobre tí todo tipo de prejuicios. La palabra "presunción" no aparece para nadie en el diccionario, solo es una muletilla que se pone antes de cualquier titular y/o critica.

Suntzu dijo...

Completamente de acuerdo. Lo que se ha hecho con este hombre no tiene nombre. Np hay que reforzar nada, simplemente, usar bien loq ue tenemos y no ver fantasmas donde no los hay. Esto ha sido todo un despropósito desde el principio: desde el informe médico hasta el periodista azuzando a la señora para que insultara al hombre.

De vergüenza.

Meteorismo galáctico dijo...

Este caso ha sido escandaloso pero por lo menos esta vez ha quedado clara la inocencia de este hombre en un tiempo no muy largo. Son peores los casos en los que la “justicia” condena a inocentes y tras años de cumplir condena, gracias a la pertinacia de alguna que otra persona, se demuestra la inocencia de aquel a quien el infalible sistema judicial condenó porque existían todo tipo de pruebas que no dejaban lugar a dudas de su culpabilidad.

Está claro que es muy difícil demostrar culpabilidades o inocencias en múltiples casos y es por eso que me pongo muy nervioso cada vez que se dice que, una vez emitido el veredicto judicial (tras los pertinentes recursos y requeterecursos), las cosas están plenamente aclaradas. ¡No señor! Lo único que hay claro es que, ante una serie de hechos y declaraciones, el juez ha decidido que está probada la culpabilidad o inocencia del encausado, pero en algunos casos aún cabrá la posibilidad de que alguien haya amañando pruebas o de que se hayan dado testimonios falsos. No hay nada absolutamente fiable en este mundo, así que me cansa que haya tanta gente intentando convencernos de las garantías de esto o de aquello. Las garantías se dan para que la gente no caiga en la desesperación de ver que no hay nada seguro, pero la realidad es que nadie puede garantizar casi nada, sólo se pueden hacer cosas para intentar que los errores (judiciales o de cualquier otro tipo) sean lo menos escandalosos posible.

Llegamos a una nueva expresión del paripé en nuestra sociedad: El paripé garantista. Todo se garantiza pero casi todo es imposible de garantizar (dejo el “casi” por si hubiera de verdad algo garantizable que, por supuesto, yo desconozco).

Jajaja dijo...

Juan,
Pues lo de "presunto" ahora está muy de moda en los telediarios.

Suntzu,
El periodismo en España está cayendo en montar El gran carnaval con demasiada frecuencia, últimamente.

Meteorismo,
Indudablemente la Administración de Justicia no es perfecta y los errores judiciales existen. Hay que ser conscientes de ello y de que el 100% de seguridad no se va a obtener nunca. Pero entre condenar a alguien en un juicio, con unas pruebas, y lincharlo en los medios porque el crimen del que se le acusa nos parece abyecto y no tenemos mejores noticias esa semana, me parece que va un abismo.