lunes, 7 de julio de 2008

Sexo en Nueva York: la película

Hace ya algunos días quedé con mis amigas “Las Poyeyas” para una tarde de 3-C: caña-cine-cotilleo. Con respecto a las cañas y el cotilleo, poco hay que decir: como siempre, muy bien. Voy a ser un poco más explícita en el cine. Comienzo por el principio: fuimos a ver la película “Sexo en Nueva York”. Creo que todas mis amigas han visto la serie, al menos alguna temporada. Me parece que la que más la sigue es Marta, pero a las demás, por sus comentarios, también les hace gracia. Yo no la he visto nunca, aunque sí había escuchado alguna referencia. Incluso creo que alguna vez he visto algún fragmento en los múltiples programas de zapping que ponen en la tele. Supongo que la mayoría de los que la han visto o la verán son seguidores de la serie, para los que estéis en una situación como la mía, simplemente deciros que es una película con la que se puede pasar un rato agradable (que no es poco).

Lo mejor es Nueva York, en cuyas calles y tiendas transcurre buena parte de la historia. También destacaría la relación de amistad entre las cuatro mujeres protagonistas: Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte en búsqueda permanente de la relación de pareja perfecta. Por supuesto, quienes seáis seguidores de la serie, conoceréis mucho mejor los entresijos de su relación que, después de tantos años, imagino habrá pasado por altibajos. En cualquier caso, sí que han sabido transmitir un vínculo especial que les hace recurrir unas a otras cuando se necesitan para lo “que sea”: comer, reír, llorar, comprarse unos Manolos, abrazarse, casarse, separarse… No voy a entrar en el argumento con mucho detalle. Simplemente decir que, como a priori se pueda pensar, y con acierto, es una historia repleta de tópicos femeninos (y también masculinos): compras, bodas, desengaños y engaños amorosos... Sin entrar en contradicción con lo anterior, pretende también mostrarnos una nueva mujer urbana, llena de poder y encanto que, sin tapujos, quiere practicar y hablar sobre el sexo, de una manera irónica y desenfadada.

Puede parecer una historia superficial (de hecho, en muchos momentos lo es). Pero al final te das cuenta de que es como la vida misma: unas personas pueden parecer más superficiales que otras, pero al final, como dice una buena amiga mía, todos buscamos lo mismo, alguien que nos abrace por la noche (aunque, afortunadamente, no siempre haya que ir a Nueva York para encontrarlo).

3 comentarios:

Suntzu dijo...

Yo la vi la semana pasda porque una amiga me obligó. He seguido la serie y me gustaba, pero no me apetecía ver la peli. La verdad es que nos reímos muchísimo y me encantó ver Nueva York (como siempre) y la ropa. ¡Qué complementos! ¡Qué finas hasta para ir de vacaciones a México!
Vamos, que me alegro un montón de que mi amiga me hiciese entrar a verla.
Un buen rato, sí señor.

Piel de letras dijo...

A mi me han gustado.
La serie y la película, que por cierto no se aparta del argumento original.
Es como ver una temporada completa.
La personalidad de cada una sigue fiel a lo que retrata la serie.

(llegué aquí desde la casa de Suntzu)

Saludos desde México.

Jajaja dijo...

Hola Suntzu, hola Piel de letras (por cierto, bienvenida al blog). Os saludo desde Plasencia, donde Dorami y yo estamos "culturizándonos" en sendos cursos de verano de la UNED. Ella está en uno sobre psicología y cine, que le está gustando mucho, y yo me he decantado por otro sobre el ejército español en la época moderna (la que va de los Reyes Católicos a Carlos IV, no la de ZP, aclaro).

Yo no fui a ver la película gracias a un pacto con Dorami: Ella no me llevaba a ver "Seso en Nueva York" y yo no la llevaría a "Ellos robaron la picha de Hitler" (es una película, en serio, de Pedro Tembury, el de "Kárate a muerte en Torremolinos").

Lo del pacto es broma, por supuesto; en realidad a mí no me apetecía lo más mínimo ver la película: Vi un par de capítulos de la serie y me parecieron un tostón; a ella unas amigas a las que sí les gusta la serie la dijeron que querían ir y allá se fue a pasar una tarde de 3C.